RESEÑA: El oficio de Liendo

Por Michelle Roche Rodríguez (@michiroche)

Las buenas nuevas de dos recientes publicaciones ubicaron a Eduardo Liendo en el centro de los homenajes de la sexta edición del Festival de la Lectura de Chacao que se asentó hasta el domingo 23 de noviembre en la Plaza Francia de Altamira, en la ciudad de Caracas. Compartió puesto con José Balza, a quien los organizadores escogieron dedicarle el encuentro literario que agrupa a unas 70 editoriales, distribuidoras y librerías venezolanas.

 

La primera obra es la novela Contigo en la distancia, editada por el Grupo Planeta, en la cual un niño mira a la muerte desde su inocencia. La segunda es En torno al oficio de escritor, publicado por el sello independiente Libros Lugar Común. Este último, en el cual describe con profundidad de qué se trata el trabajo de escritor y comenta sus lecturas formativas en el oficio, coloca al autor caraqueño en la misma tradición del checo Milan Kundera con El arte de la novela, del ruso Vladimir Nabokov con sus Cursos de Literatura Europea –quien también publicó una obra sobre los escritores de la tradición en que nació– y del argentino Julio Cortázar con el editado hace dos años por Alfaguara, Cursos de Literatura. Y ahora que escribo de uno, asimismo hablaré del otro: también Jorge Luis Borges cuenta con una obra parecida, titulada Borges profesor y editada por Emecé hace 14 años, donde presenta el curso de literatura inglesa dictado por el cuentista y poeta en la Universidad de Buenos Aires.

 

En torno al oficio de escritor presenta cuatro ensayos que son producto de conferencias dictadas por el autor en diversos encuentros literarios y académicos y termina con una selección de 17 cuentos, tomados de los libros El cocodrilo rojo (1987) y Contraespejismo (2007), todos estos relativos al oficio que se invoca en esta publicación, entre los cuales están los microcuentos “¿Quién mató a Sherezada?”, sobre el final “real” de la bella contadora de cuentos; el frustrante “La página”, de un escritor que olvida guardar en la computadora su trabajo y “La visita”, sobre lo decepcionante que resulta, a veces, la fulana Musa.

 

El más extenso de los escritos es el mismo que da título a la obra; una versión de la conferencia presentada en la Universidad de Colorado, en Boulder, el año de 1996, donde describe con detenimiento de qué se trata escribir: desde el sublime reclamo de la misteriosa iluminación –aunque diga que hay escritores, como Miguel Ángel Asturias, que no creen en esta forma de inspiración sino “en las nalgas”– hasta el mundano diez por ciento que cada autor cobra a una editorial –según una convención internacional– por comercializar sus libros. Se refiere además a las voluntades de creación y de estilo a las cuales reconoce como las fuerzas que moldean el carácter de un escritor y señala que eso que llama “el oficio de vivir” es tan importante como la observación, la imaginación y la investigación para la literatura, sea esta de ficción o de no ficción, género al que dedica varias páginas.

 

Lo mejor de la obra es cuando Liendo habla (escribe) de la lectura. “La literatura se nutre en buena medida de la misma literatura, por tal motivo, para un escritor (o un autor potencial) leer no es nunca un acto completamente gratuito, puesto que en esa obra leída con particular interés puede encontrarse un germen de la propia obra”, dice el también autor de El mago de la máscara de vidrio (1973). Este es el tema de su “Elogio a la lectura”–la primera parte de su texto leído en la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo en 2008–, en el cual intenta alejarse de las posiciones tópicas sobre la importancia del desarrollo de esta actividad, especialmente en los niños, para enumerar las ventajas de este proceso cognoscitivo, entre las cuales –además de señalarla como una forma provechosa de usar del tiempo libre– la cita como una buena herramienta para el desarrollo de la mente, de la capacidad de concentración, el enriquecimiento de la imaginación y señala su importancia como fuente de conocimientos de los más diversos tipos.

 

Tampoco el perfil de este narrador quedó por fuera en el libro. “Soy un escritor en el que confluyen la calle, la cárcel y la biblioteca, lo que me diferencia en algunos aspectos de otros escritores venezolanos que poseen una formación distinta. Creo que la literatura es, afortunadamente, una actividad con aliento universal y un acto esencialmente individual”, escribe también, como memoria de intenciones sus “Reflexiones como narrador”, un texto leído por primera vez en la segunda bienal de Literatura Mariano Picón Salas, en 1993. Allí queda en evidencia que el gran aporte de este libro, además de la profusión de citas que permiten reconocer una constelación de autores que influyeron sobre la obra del creador de Si yo fuera Pedro Infante (1989), es que presenta la entrega de Eduardo Liendo al oficio y arte de la palabra sobre el papel. Por esa razón, En torno al oficio de escritor es una pieza de antología que los amantes de la obra del autor caraqueño no deben dejar de leer y que es obligatoria para los que apenas empiecen a asomarse a su extenso universo temático.

 

En torno al oficio de escritor

Autor: Eduardo Liendo

Editorial: Libros Lugar Común

 

 

 

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