Por José Suárez Núñez (*)
El departamento de Energía de Estados Unidos realizó una encuesta y supo que el parque de viviendas del país es de 49,9 millones de unidades, que como mínimo tienen un “enchufe eléctrico” en un área de 20 pies, donde los dueños de autos podrán cargar las baterías durante la noche, ya que a esas horas baja drásticamente el consumo eléctrico.
No se presentará congestionamiento de las líneas, ni fallas del servicio eléctrico, para que la medicina no sea peor que la enfermedad. Eran las acciones preliminares de la entrada del carro eléctrico en el mercado.
Otro de los problemas a lo que tendrán que enfrentarse para la entrada de los autos eléctricos en el mercado será asegurar el suministro abundante de litio (que además de servir como medicamento para apaciguar a los enfermos mentales) es una materia prima vital para fabricación de las baterías. La autonomía de las baterías ha sido importante para que el proyecto sea una realidad.
Las mayores transnacionales de energía trabajan en ese sentido, lo que revela que se acerca la presencia masiva del vehículo eléctrico, y deben asegurarse de los yacimientos de ese polvo mineral, que abunda en países del tercer mundo, incluyendo a la vecina Bolivia que está en los primeros sitios de reservas.
Superada la extensión de la autonomía de las baterías que era de 50 millas, ahora ya se dispone de tecnología para que el radio de acción supere las 100 millas, lo que es equivalente a un viaje Caracas- Valencia. Serán baterías del tamaño de un celular.
El auto eléctrico no es reciente. Fue puesto en el mercado hace más de 100 años, por el fabricante alemán Benz quien lo bautizó como Mercedes, el nombre de su hija. Henry Ford fue el gran impulsor en Estados Unidos que se posesionó del mercado con su famoso modelo “T”, a un módico precio de unos 200 dólares, pero que sólo podía hacer 1auto al mes.
Ford contó en sus Memorias que en Chicago, visitando los grandes mataderos industriales, encontró la manera de hacer en serie los modelos T. Narró que los mataderos después de sacrificar las reses las cortaban en pedazos y esas partes las colgaban en canales, que se iban moviendo hacia los sitios que las empacaban para distribuirla en las carnicerías.
Ford copió el sistema de los frigoríficos para crear la producción en serie, ensamblando las distintas partes del auto. En los primeros meses ya fabricaba 30 autos diarios. Mucho después, Ford también bautizó uno de sus autos con el nombre de hijo mayor, Exel. El atractivo carro de líneas aerodinámicas salió al mercado en 1958, pero no tuvo éxito y salió de la producción en 1961.
El carro Ford modelo T era el modelo popular para los estadounidenses, una especie de todo terreno en los año 20 del siglo pasado y contribuyó a que el gobierno de Estados Unidos, comenzara la construcción masiva de carreteras y autopistas.
Para otros usuarios, fabricó también el Lincoln Continental, que durante muchos años fue el auto oficial del presidente de los Estados Unidos. Ahora esa distinción la comparte con el Cadillac, fabricado por la General Motors.
Alrededor de los años 50 del siglo pasado circularon en California y otros estados aledaños, autos japoneses eléctricos que tuvieron mucha demanda. Sorpresivamente, los fabricantes del vehículo los retiraron del mercado y demandaron que los usuarios se los devolvieran.
No pudieron negarse, porque nunca vendieron los carros y las transacciones fueron bajo la figura legal del arrendamiento. Al vencer el contrato, retiraron los vehículos, y los convirtieron en chatarra, de lo cual hay testimonios fotográficos en los periódicos estadounidenses.
Ahora resurge por segunda vez el intento del carro eléctrico, pero con importantes aliados de los verdes, los grupos ambientalistas, la histeria del calentamiento global de los casquetes polares y el efecto invernadero por las emisiones de dióxido de carbono que origina la combustión de los autos movidos por gasolina.
El gobierno de Estados Unidos está presionando a los fabricantes de Detroit, que busquen otras alternativas. General Motors de Estados Unidos y Nissan de Japón tenían previsto lanzar este año los nuevos carros. Una de las razones es que de los 88 millones de barriles diarios que se consumen en el mundo, el 45 por ciento es para fabricar gasolina y diesel.
(*) Periodista y analista

