SenosAyuda es una Asociación Civil, fundada por mujeres vencedoras del cáncer de mama, que ofrece una mano solidaria a las miles de pacientes oncológicas que anualmente padecen esta enfermedad en Venezuela. Este año celebra su 20 aniversario acompañando a miles de pacientes y familiares que transitan esta enfermedad.
Por Andrea Agrifoglio

José abriendo la puerta.
—Pasen adelante —pronuncia José, en compañía de una sonrisa, al recibir a las mujeres que aguardan a las afueras del edificio Hércules para ingresar a SenosAyuda.
En el segundo piso, las mujeres se suman a un grupo más numeroso de pacientes que aguardan en la acogedora y rosada sala de espera de SenosAyuda, para ser atendidas según los distintos propósitos que las condujeron a la fundación.
—Tomen asiento, mis amores. En unos minutitos las anotamos —dice Isis, gerente de Atención al Paciente de SenosAyuda, mejor conocida por todos como Doctora Isis.
Entre tanto, Nancy, voluntaria de SenosAyuda, es llamada al banco de pelucas, donde Lenny está peinándose, mientras ve su reflejo en un espejo y disfruta de su nuevo look. Ambas, Nancy y Lenny, compartieron sus testimonios de vida y mencionaron cómo SenosAyuda resultó para ellas un punto de encuentro y refugio:
—Sobreviví al cáncer de mama —cuenta Nancy—. Tenía 50 años cuando fui diagnosticada y, hasta entonces, jamás me había realizado una mamografía; lo que es un error porque detectar la enfermedad temprano da grandes posibilidades de superarla —en más de un 90 %, según la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV)—. Padecí la enfermedad en 1999, mismo año en que Bolivia —quien fundaría SenosAyuda en 2006— también la portaba. Al conocer sobre la fundación y su propósito de brindar una mano amiga, me vi identificada y decidí unirme a esta familia como voluntaria para compartir mi historia y difundir que sanar es posible; llegando con el tiempo a trabajar como administradora cuando se dio la oportunidad. Al día de hoy estoy jubilada, pero sigo apoyando como voluntaria. Luego de 15 años en SenosAyuda sigo teniendo la oportunidad de ser feliz, mientras doy a las pacientes el buen trato del que son merecedoras y no reciben en todos lados. Hacerlas sentir comprendidas, porque como dice Tania Sarabia: “Esa barajita ya la pasé yo”; por ende, sé lo que se siente.

Luis Miquilena, director de Comunicaciones de SenosAyuda
— Recurrí a SenosAyuda, aun siendo de Guárico, y me recibieron con las puertas abiertas —interviene Lenny— Si de algo estoy segura, es que todo el esfuerzo que conllevó trasladarme hasta Caracas ha valido completamente la pena. Arriesgamos mucho por ser de otro estado, sobre todo con la forma en que nos enteramos de SenosAyuda, que resulta difícil de creer.
Tras sufrir casi un año las consecuencias de un diagnóstico médico erróneo, un nuevo doctor detectó una masa sospechosa en el seno de Lenny y le ordenó un eco con urgencia. Durante el chequeo, Lenny recibió un trato poco empático y otro diagnóstico prematuro por parte de la radióloga, lo que le generó angustia. En vista de no tener los recursos económicos para costear la biopsia confirmatoria, Lenny y su hija se encontraron a la deriva, hasta que la joven recibió un mensaje proveniente de un número desconocido que les brindó esperanza: «Ve a SenosAyuda».
—Nos daba miedo —admitió Lenny—. Pensábamos que se trataba de una estafa cuando empezamos a buscar información en internet y veíamos las facilidades y aportes que proporcionaba SenosAyuda. Aun así, decidimos arriesgarnos. Comprobar si era o no verdad era nuestra única opción porque económicamente no teníamos posibilidad. Gracias a Dios, era cierto. Recurrimos a SenosAyuda con la mayor franqueza posible y aquí nos dijeron que, como habíamos asumido el costo del eco, SenosAyuda cubriría mi biopsia. Al poco tiempo, supe que el cáncer de mama estaba presente y, aunque en ese momento no era consciente, resultaba ser muy afortunada: gracias a la doctora Yeni Bello, recibí la exoneración de la quimioterapia y, con el aporte de SenosAyuda, me pude realizar la mastectomía que necesitaba de manera gratuita.

Sala de espera de SenosAyuda.
A medida que la tarde transcurre, las pacientes entran y salen de las consultas con las observaciones y tratamientos que entregan Rosmary, administradora de SenosAyuda; y la Doctora Isis. En medio de esa dinámica, poco a poco las voces comienzan a disminuir mientras sobresale la conversación entre José y Belkys, colaboradores de SenosAyuda desde hace más de 10 años:
—Siempre recibo a todo el que llega a esta familia con una sonrisa y un café, es mi manera de ayudar; me hace sentir bien. Hay semanas en las que vengo de lunes a sábado para aportar mi granito de arena. Si me necesitan, aparezco sin importar dónde me encuentre, por eso aquí me llaman el MacGyver, ¿sí o no, Belkys? —comparte entre risas José, mientras Belkys asiente—. En SenosAyuda soy feliz porque, tal como dice Luisito —director de Comunicaciones de la Fundación—, cada vez somos más hombres los que apoyamos en SenosAyuda, y yo sé bien lo que es el cáncer —pronuncia José, apenas entendiblemente, a causa del llanto que se asoma—, lo viví a través de mi papá durante seis años.
—Al igual que el papá de José —interviene Belkys—, mis hermanos padecieron cáncer de estómago. Para nosotros, SenosAyuda es nuestro hogar. Vemos a nuestra familia reflejada en todos los que vienen buscando apoyo, por eso nos complace ayudar. Y sí… es fuerte, pero, a diferencia de lo que muchos esperan encontrar, detrás de esa puerta —dice señalando la entrada que da a la sala de espera—, se manifiesta el optimismo, la esperanza y las risas, que nunca faltan.

Vista de la noche desde el edificio Hércules, SenosAyuda.
Ya entrada la noche, aún permanecían en SenosAyuda algunas mujeres: la doctora Yeni Bello, oncólogo-internista de la fundación; Rosmery, Isis y las últimas pacientes de la jornada: Briceida y Blanca, ambas acompañadas de sus hijas. De esta forma, quedaba evidenciado lo que dejó saber horas más tempranas Luis Miquilena, director de Comunicaciones de SenosAyuda: “Conocemos nuestra hora de entrada de cada día, pero nuestro horario de salida no es fijo. Nos quedamos lo que sea necesario y hacemos cualquier esfuerzo con tal de brindar a nuestras pacientes la atención que necesitan. En oportunidades, nos hemos ido a las 11 de la noche, pero, pese al cansancio, llegar a nuestros hogares sabiendo que le cumplimos a quienes recurren a nosotros es invaluable”.
Asimismo, Luis compartió la razón que lo motivó a formar parte de esta solidaria institución, recordando a su gran amiga Eva, a quien Luis tuvo que acompañar desde la distancia, por temas laborales, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama. Aun así, no hay jornada en que Luis no la tenga presente, pues rinde homenaje a ella, día a día, con su labor en SenosAyuda puertas adentro y afuera, mediante campañas y la difusión de su principal mensaje: “La detección, cuanto más temprana se da, mayores oportunidades ofrece. No hay que ver el temor como una razón para postergar, sino como el impulso de determinación que puede traducir un diagnóstico positivo en una oportunidad de vida”.
La última consulta de la jornada que atendió la doctora Yeni fue la de Blanca de 82 años, quien a causa de su demencia senil, desconoce que tiene cáncer de mama. Yeni también atiende en el sector privado, pero los viernes cuando está en SenosAyuda, resultan sus días favoritos de la semana.
—Tengo la oportunidad de ejercer la medicina en ambos sectores: público y privado, y las realidades que se viven en ambos contrastan mucho. Y no me refiero únicamente a los pacientes, influye incluso en la manera en que los profesionales de la salud practicamos la profesión —menciona la doctora—. Solo vengo a SenosAyuda una vez por semana, pero aquí soy feliz; es un lugar en el que ofrezco mis servicios clínicos, pero de una manera distinta, en la que el paciente es más que un historial médico o un número en la lista de espera. En SenosAyuda, la ciencia y la humanidad no están desarraigadas; es inevitable no involucrarse con las pacientes y sus historias, aquí más que tratantes, terminan siendo amistades. Básicamente, practicamos algo particular y distinto: una medicina humanista —concluyó la especialista.
El testimonio de Bolivia
—Quisiera aprovechar para reconocer el trabajo que todos los médicos y doctoras hacen por las pacientes, así como a cada una de las empresas, aliados comerciales y personas que siempre han estado allí, día a día y año a año, permitiéndonos ir de la mano de todas las pacientes durante su proceso. Sin ustedes no sería posible.
—Cuando otra mujer es diagnosticada, vuelves a revivir tu diagnóstico, pero matizado con logros en el tiempo. Pensaba que no vería a mis hijos graduados y que no conocería a mis nietos, pero pude estar allí —confiesa Bolivia—. Entre estas experiencias, encuentras que en la autenticidad de compartir vivencias se genera la empatía que engancha con lo emocional y da a muchas más la convicción de ese “Yo también puedo”. Las que somos testigos en primera persona de lo que es la enfermedad continuamente servimos de inspiración, acompañadas de un “Mira que bella estoy ahora”, que siempre permite que terminemos riéndonos y recibiendo bendiciones entre todas.
Estos 20 años de SenosAyuda son apenas el comienzo, Bolivia asegura que la dedicación y el trabajo continúa, teniendo previsto el logro de más alianzas para seguir siendo “el pecho solidario” de la mujer venezolana.
“Recuerda: no importa si están caídas ni su forma, o si una es más grande que otra; lo que importa es que estén sanas”, Bolivia Bocaranda, cofundadora de SenosAyuda.

Banesco y SenosAyuda son Socios Sociales desde 2007, lo que les ha permitido trabajar en conjunto para extender las acciones de SenosAyuda, en beneficio de miles de pacientes de cáncer de mama.