En 1951 se celebraron en la ciudad capital los III Juegos Bolivarianos. Una de las primeras obras que se encargó para dichos juegos fue una escultura que sirviera de pebetero. Fue entonces cuando el artista Alejandro Colina
3 septiembre, 2024 • Deportes, Destacados, Memorias Deportivas • Visitas: 582
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