Deportado por magallanero y negro

Publicado : 3 diciembre, 2025

Categoria : Deportes, Destacados, LVBP, Memorias Deportivas

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Contó Juan Antonio Yanes, Yanesito, que Gonzalo Gómez, furibundo partidario del equipo Royal Criollos y zar de nuestra pelota en los años 20 y 30 del siglo XX, se aprovechó del poder que tenía por ser hijo del general Juan Vicente Gómez, para evitar una posible derrota de su club. 

Por: Javier González

El Magallanes tenía pautado un importantísimo encuentro con el Royal y para ello contaba con el estelar lanzador puertorriqueño Francisco Coimbre, quien había viajado a su isla natal, el 4 de junio de 1930, a causa de una repentina enfermedad de su esposa. 

No obstante, la directiva turca esperaba el retorno a Venezuela del estelar serpentinero para el jueves 19 de junio, es decir, tres días antes del significativo juego que se efectuaría el domingo 22. El ambiente beisbolístico estaba muy alborotado, sobre todo por ver a Coimbre frente al conjunto royón. 

Fue entonces cuando Gonzalo Gómez gestionó ante su padre la aplicación de una resolución plasmada en la engavetada Ley del Trabajo de 1928, que prohibía la entrada de negros al país con el fin de beneficiar a la mano de obra local. 

Coimbre, que era lo que eufemísticamente se ha dado en llamar “moreno”, fue víctima de esa resolución. 

El viernes 20 de junio, la prensa capitalina, en particular el periódico oficialista, El Nuevo Diario, informó que: “Ayer regresó el lanzador Coimbre de su isla borinqueña, acompañado de su esposa. Cesaron las zozobras e inquietudes del club local”. 

No obstante, en la edición del sábado 21, el mismo periódico aclaró que, efectivamente, “llegó el esperado vapor americano. Trajo mucha carga, muchos paquetes, bastantes fardos. Pero no vino Coimbre, ni llegó su mujer”. 

“El boricua, señaló el mencionado vocero gomecista, usando sus antiguos y reprochables procederes, engañó al Magallanes, equipo que envió a la Asociación Venezolana de Beisbol (AVB) una enérgica carta, la cual publicaremos el lunes próximo”. 

Desde entonces, no se supo más nada de Coimbre. Los periódicos no hablaron más del asunto. Hubo silencio absoluto. Ni siquiera publicaron la “enérgica carta”.

El caso fue que, a pesar de la férrea oposición del poder gomecista y de no contar con los servicios del pitcher y excepcional bateador borincano, Magallanes derrotó en el tan esperado encuentro al Royal y se alzó con el campeonato al totalizar 9 triunfos en 13 juegos. 

Y aunque los royones ni siquiera lograron el subcampeonato, su rivalidad con los turcos alcanzó ribetes de fiesta mientras duró el torneo. La victoria de un equipo sobre otro era celebrada por todo lo alto, con caravanas de carros haciendo escándalo en territorio enemigo. En Sarria, si el ganador era el Magallanes, o en Catia, si el triunfo correspondía al Royal. Por aquello de hundir el dedo en las llagas del contrario, claro está. 

Lo mejor de todo fue que Magallanes no sólo venció al Royal, sino también al poder del gomecismo. 

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