El artículo “El más longevo club ciclístico” forma parte del libro Venezuela a Pedal (1892-2025) de la colección Patrimonio de la Biblioteca Digital Banesco. El título está disponible para su descarga gratuita en Banesco.com.
Foto: Colección Promociones Deportivas Batey57, Cine Archivo-Colección Fotográfica Jaime Albánez, Colecciones particulares, Colección particular Carlos Gutierrez Jr.
Uno de los centros ciclísticos más importantes de las primeras décadas del siglo XX, fue el Club Veloz Venezolano, cuyos fundadores fueron Diego Narváez y Henrique Sapene.
Este centro “sportivo”, como le decía entonces uno de los cronistas del diario El Universal, contó con unos 30 miembros, los cuales aportaban dos bolívares mensuales para la compra de uniformes y algunos costos de las excursiones que organizaban para recorrer largos trechos entre Caracas y poblaciones como Los Teques, El Consejo, La Victoria, Maracay, Villa de Cura y Valencia.
Este club fue el primero que organizó en la capital competencias de velocidad en las pesadas máquinas de aquella época. Las pruebas se realizaban en la urbanización de El Paraíso, en lo que hoy se conoce como avenida José Antonio Páez. La popularidad del Club Veloz Venezolano fue tan grande que hasta sus miembros participaban uniformados en las apoteósicas comparsas de los carnavales caraqueños.
El Club desapareció a mediados de la década de 1930, cuando el ciclismo pasó a ser un deporte de competencia, bajo la organización de la Federación Venezolana de Ciclismo (FVC).
En los años 20, el uso de la bicicleta se generalizó en el país gracias, en cierta medida, a la expansión de las empresas petroleras, lo que condujo a la progresiva habilitación de novedosos sistemas de carreteras, calles y avenidas para el tránsito de vehículos automotor. Paralelamente, el ferrocarril comenzó a ser dejado a un lado. Para entonces, según datos de la Gobernación del Distrito Federal, tan sólo en Caracas había más de 800 bicicletas matriculadas en 1922.