La Startup de California Glydways lanza una red automática bajo demanda que promete la capacidad ferroviaria a precio de autobús con pods eléctricos que trabajarán de forma continua con la capacidad de mover 10.000 pasajeros por hora.
Por: Saraí Coscojuela
Ya se está probando en el sur del área metropolitana de Atlanta, una red de transporte público automatizada, abierta a cualquier ciudadano y diseñada para funcionar bajo demanda, sin horarios rígidos ni paradas intermedia.
El proyecto plantea una alternativa intermedia entre el autobús y el tranvía, pero sin heredar sus principales limitaciones.
El piloto consiste en un trazado de 0,8 kilómetros que conecta el centro de convenciones con el Gateway Center Arena y enlaza directamente con el ATL Skytrain. Un entorno controlado pero con flujo previsible de usuarios, demanda concentrada en eventos y un contexto para medir fiabilidad, capacidad y costes reales antes de pensar en crecer.
La promesa es lograr una capacidad similar al metro ligero, pero con tarifas comparables al autobús y sin años de obras.
Tampoco se trata de meter vehículos autónomos en calles ya saturadas sino de crear un canal de transporte independiente, estrecho y eficiente, que no compite con peatones, bicicletas ni tráfico privado.
Los pods eléctricos de Glydways circulan por guías exclusivas de unos dos metros de ancho, coordinados por software para viajar en convoyes compactos y a velocidad constante. Sin semáforos, sin cruces, sin camiones de basura bloqueando el carril.
El resultado, al menos en la teoría, es una capacidad de hasta 10.000 pasajeros por hora y sentido en un espacio similar al de un carril bici ancho.
Además, se usa una app para pedir un viaje y el vehículo llega, puede ser de forma individual o compartido con un grupo, desde un punto a otro sin paradas para recoger a otros usuarios.
Esta lógica reduce tiempos de viaje, hace el servicio más predecible y lo vuelve competitivo frente al carro privado en trayectos cortos y medios, especialmente en conexiones de “último kilómetro”, aeropuertos, campus, centros de congreso, grandes estacionamientos.
Glydways basa su modelo en tres pilares claros: sin conductores, propulsión eléctrica y mantenimiento reducido gracias a infraestructuras simples y controladas. Eso permitiría operar sin subsidios permanentes y mantener precios bajos.