La historia la recuerda como la benefactora del Hospital Pérez de León, pero Ana Francisca Pérez de León fue, ante todo, una mujer que dedicó su vida a la ayuda social. Luego del terremoto de 1812, salió a recorrer las
“Miranda debe morir, Roscio ser decapitado, Arévalo consumido, Espejo descuartizado”: verso de 1812. Ver: Arístides Rojas, Crónica de Caracas, Caracas, Los Libros de El Nacional,