Asociación Damas Salesianas: 58 años sembrando esperanza

Publicado : 14 mayo, 2026

Categoria : Destacados, RSE

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Asociación Damas Salesianas (ADS) es una organización de desarrollo social (ODS) fundada por el sacerdote salesiano Miguel González el 13 de mayo de 1968 en Caracas, Venezuela. Con el objetivo de desarrollar un voluntariado social, consciente y adulto, liderado por mujeres, la institución aporta centros de salud y educación, a las comunidades. Este año, ADS celebra su 58 aniversario gracias a la labor de muchas mujeres que han expandido el legado del padre Miguel, para dar esperanza a miles de personas en Venezuela y el mundo.

Por Andrea Agrifoglio

Apenas se entra en el Centro Don Bosco 88, actual sede central de la Asociación Damas Salesianas (ADS), se aprecia la credibilidad y el amplio recorrido que precede a la institución; aspectos que más allá de los murales constituidos con cifras y fotografías, se perciben con mayor cercanía una vez que las mujeres -de la característica “bata amarilla”-, comparten en voz propia las labores que han realizado durante su permanencia en la organización.

En el interior del edificio se reencuentran, día a día, las voluntarias para conocer las oportunidades y retos para seguir brindando los servicios solidarios que ofrecen. Esta es solo una de las labores que realizan Eliana Gherardi, Zoila Guerrero, Ivette Sánchez, Alicia Trujillo y Estela Roa, damas salesianas que integran el Directorio Nacional que garantiza la permanencia y el rumbo de la institución.

—Con el comienzo de cada semana, iniciamos también nuestros planteamientos sobre nuevas ideas y proyectos, según las distintas necesidades y desafíos que se presentan en nuestros 28 centros alrededor del país —menciona Ivette Sánchez, una de las primeras fundadoras de la organización.

El futuro se llama mujer
Ivette tuvo la oportunidad de trabajar directamente con el padre Miguel, quien ideó, planteó y logró la consolidación de algo inimaginable para 1968: fundar la única asociación salesiana del mundo cuya sede no solo reside en un país distinto al Vaticano, sino que además está exclusivamente dirigida por mujeres; lo que el padre sustentó en todo momento bajo una de sus mayores convicciones: “El futuro se llama mujer”.

—Me uní a las Damas Salesianas desde muy joven, con apenas 22 años. Convivir con el padre Miguel como guía y amigo me permitió conocer a profundidad el propósito que hay detrás de la asociación. Me enamoré y me comprometí con el movimiento de tal manera que llevo aquí 57 de los 58 años que hoy celebra esta institución, a la que siento como hogar —dice Ivette—. Aquí pasé la mayor parte de mi vida y aún recuerdo mi primera labor en la casa matriz. Luego de que se construyera el Templo Nacional Don Bosco, en Altamira, gracias a la recolección de fondos captados por un grupo de mujeres que ayudaban al padre Miguel, él me encargó gestionar la creación y equipamiento de un centro odontológico en el sótano del templo. Una vez hecho, solo me dijo: “Serás la responsable de hacer que funcione porque, de ahora en adelante, habrá oración arriba y acción abajo”. De ahí nace la Asociación Damas Salesianas.

Todos los caminos conducen a Damas Salesianas
Otro corazón amarillo es el que late dentro de Alicia Trujillo, coordinadora del Directorio de Asistencia a la Salud de ADS, quien años atrás volvió de México y, sintiendo el deseo de servir, se dirigió al Complejo Social Don Bosco, donde conoció a Lucy, quien se encargaba de la captación:

—Recuerdo lo carismática que era Lucy. Me hizo conectar de inmediato con la organización. Me dijo que si quería, podía ayudar los miércoles en la mañana con la repartición de números para atención cardiológica. Fue transcurriendo el tiempo e inevitablemente pasé de apoyar un día, a colaborar tres. Para cuando me di cuenta, asistía toda la semana ya que ayudar a otros termina siendo tu vocación.

Con la intervención de Alicia, Estela Roa recordó lo que la motivó y llevó a ser la actual coordinadora de educación del Directorio Nacional de ADS:

—Cuando conocí al padre Miguel, aún trabajaba como docente. Me llevó hasta un preescolar con 75 niños que estaba en Altamira porque habían adquirido las instalaciones de un antiguo colegio. Así empecé como maestra en 1992, labor que continué hasta mi jubilación. Años después, buscando qué hacer, me uní a las Damas Salesianas y aquí sigo porque servir me hace sentir bien; es una bendición. Al día de hoy, me encargo de la Coordinación Nacional de Educación de ADS, lo que me ha hecho crecer como ser humano y encontrarme a mí misma.

Más que un uniforme, la bata amarilla de las Damas Salesianas es un símbolo que las identifica como mujeres de buena voluntad. Su color e imagen representa esperanza, fortaleza y compromiso cristiano. Además, se ha convertido en un elemento de orgullo para las Damas Salesianas, eso fue lo que justamente notó Zoila Guerrero, actual presidenta del Directorio Nacional de ADS, cuando veía a su vecina Ivette Sánchez.

—Mi historia con ADS empieza de forma llamativa porque, una vez casada y mudada, no podía dejar de fijarme en la distintiva bata amarilla que mi vecina —Ivette— siempre portaba gustosa, hasta que un día decidí preguntarle y amablemente me explicó todo sobre Damas Salesianas. Hice servicio social toda mi vida y me cautivó lo que Ivette me contaba sobre la asociación. Me invitó a unos talleres para unirme y me fui enamorando de la obra. Trabajé 12 años en el complejo de Altamira, al cual asistía un día a la semana, pero terminé yendo casi todos los días; te sientes feliz y nunca es suficiente —comparte Zoila.

—Yo nací en Barinas —destaca Eliana Gherardi, presidente del Directorio Internacional—, y desde niña prefería ir con las hermanas a apoyar en las comunidades desprotegidas que ir al club. Vine a Caracas a estudiar y volví a Barinas por una actividad de trabajo, en la que coincidí con el padre Miguel y me cambió la vida. Ya había escuchado de él, pero no conocía a profundidad la asociación. Esa noche, el padre me incluyó como una más y me dijo: «Muchachita, siéntate a mi lado». Conocer la misión me atrapó tanto que quise formar parte y me uní a las Damas Salesianas.

No hay nada que la providencia no pueda lograr
El legado del padre Miguel sigue presente en cada acción que las mujeres salesianas realizan. Si hay algo que las identifica es su voluntad “volcánica”, acompañada siempre de la palabra “Sí”, porque gracias al ejemplo del fundador aprendieron que, aun empezando de cero, con solo la providencia de Dios todo es posible; tan materializable como el templo, el centro odontológico y demás retos que ha logrado la ADS.

—Cada vez que alguien preguntaba “¿Y con qué lograremos eso?”, el padre Miguel siempre respondía “Con la providencia” —recuerda Ivette con una sonrisa en el rostro.

Realmente confiaba en la providencia porque además de creer en ella, fue testigo de su potencial —continúa Eliana—. Era un hombre que no tuvo una vida fácil y, aunque fue exiliado de un país y corrido de otro por la guerrilla, decidió hacer el bien por su propia cuenta.

Nos enseñó a no centrarnos en las dificultades, sino en ayudar a otros sin importar los retos que se presentaran —dice Ivette—. Mi mayor desafío en ADS fue la construcción del centro de La Dolorita. Todo comenzó con la disposición de un terreno baldío que le ofrecieron al padre. Pese a la gran oportunidad, preguntó quién se animaba a asumir el proyecto, pero todas guardamos silencio por la envergadura del plan. Entonces, pensé en cuántas personas se podrían beneficiar y respondí: “Yo asumo el reto”. Comprendí después la providencia, que vi a través de recaudaciones, donaciones y aportes técnicos que hicieron posible la construcción del centro. Hoy se ofrecen ahí servicios de salud y educación; Estela lo sabe muy bien…

—Es así… lo que considero mi aporte más memorable en ADS también tiene relación con el Centro Mamá Margarita en La Dolorita —declara Estela—. Llegué allí como maestra cuando el colegio todavía no estaba inscrito legalmente, y me encargué del proceso ante el Ministerio de Educación. El colegio creció y nos arriesgamos a abrir el bachillerato, no dejaríamos de intentar en caso de poder ofrecer más. Y, aunque muchos pensaban que no funcionaría, 25 años después, el colegio está inscrito en el Ministerio de Educación y opera como una escuela técnica con menciones en Deporte y Asistencia en Laboratorio Clínico, brindando educación a más de 800 niños y jóvenes.

—En mi caso, el logro más memorable que alcancé con ADS tiene que ver con el área asistencial —agrega Alicia—. Durante una gira de revisión a los 28 centros nacionales, me llamó la atención que la unidad de salud en Lara había sido cerrada y los equipos fueron llevados al depósito de las instalaciones, permaneciendo ahí por 10 años. Logramos la reapertura del centro gracias a la revisión y optimización de cada uno de los equipos, hasta que reactivamos el servicio. Ahora mismo, ese centro cuenta con un espacio de salud y un colegio en el mismo lugar, ayudando a muchas personas.

—Lo que yo jamás olvidaré es mi visita a Maniapure, en el estado Bolívar. La empatía y visión del padre Miguel para esta iniciativa fue realmente especial por el hecho de pensar en las necesidades de quienes viven ahí, en zonas remotas, donde prácticamente no hay servicios básicos. Consolidamos un centro de salud y un preescolar. Pasado un tiempo, volvimos y fuimos testigos de lo especial de este aporte: la convivencia que se estableció entre niños indígenas y criollos, gracias al proyecto; eso nos enseñó que el amor y el servicio pueden alcanzar lo que se cree imposible —zanjó Zoila.

—Para mí todo lo que logramos es memorable. Cada mínima meta alcanzada, me hace sentir realizada —agrega Eliana—. ADS ha logrado cosas inimaginables, ayudando a miles en Venezuela y el mundo, porque estamos presentes en 24 países. Ver el legado del padre Miguel a nivel mundial es gratificante, sobre todo cuando conoces la historia de él y los inicios de esta asociación parten de nuestro país con nada más que la providencia.

Más de medio siglo sembrando esperanza
ADS cumple en 2026 una trayectoria de 58 años, sembrando esperanza en tantos lugares como sea posible. Con la ayuda brindada a niños, jóvenes y adultos mediante capacitaciones, educación y servicios de salud solidarios, la institución no solo celebra la credibilidad que ha construido, sino también el beneficio que ha extendido a miles de personas.

—En este aniversario, celebramos el amor que hemos repartido por el país durante más de 50 años —menciona Zoila.

—Celebramos también al padre Miguel y su legado —agrega Ivette—, quien aún vive a través de las labores que realizamos por medio de la asociación, cumpliendo la meta que trazó: ser una empresa adscrita al Reino de Dios, liderada por el recurso humano femenino que desconoce la palabra “No”.

—Y, asimismo, festejamos la integración de todas las mujeres que, con vocación de servicio, se unen o desean unirse para aportar su valor a ADS, donde todas son bienvenidas; sin distinción alguna —concluye Eliana.

Desde Banesco acompañamos la labor de la Asociación Damas Salesianas, que por más de medio siglo ha continuado bajo el legado del padre Miguel González, reafirmando nuestro compromiso con las organizaciones sociales que transforman el tejido social de Venezuela mediante la entrega desinteresada en proyectos de salud y educación. Hoy celebramos la vocación de las mujeres de corazón amarillo que, con fe y una voluntad perseverante, demuestran que el servicio es una herramienta poderosa para para construir un futuro de oportunidades.

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