Adiós «Pancho Pepe»

El 18 de diciembre de 1955 falleció trágicamente a los 35 años Francisco “Pancho Pepe” Cróquer, víctima de un accidente ocurrido durante una carrera de automóviles en Barranquilla, Colombia. Su muerte causó una profunda conmoción en Venezuela, que perdió en ese instante a quien era considerado el mejor narrador deportivo del país y una de las voces más brillantes de la radiodifusión hispanoamericana.

Por Javier González / Carlos Figueroa Ruiz 

Desde muy joven, Francisco José mostró una marcada inclinación por el mundo de la radio. A los 16 años alternaba sus estudios de secundaria con el trabajo de mensajero en la emisora La Voz de Aragua, en Maracay, propiedad de sus hermanos Víctor y Óscar. Fue allí donde comenzó a forjarse como artista y comunicador, participando en programas en vivo en los que recitaba poesías y cantaba tangos, además de asumir ocasionalmente la responsabilidad de sustituir al narrador de noticias y prestar su voz para anuncios comerciales. Aquellas primeras experiencias marcaron el inicio de una vocación que pronto se convertiría en una carrera extraordinaria.

A los 19 años se trasladó desde su natal población aragüeña de Turmero a Caracas, donde combinó sus estudios con la formación como operador de sonido en la emisora Estudios Universo, dirigida por los pioneros de la radiodifusión venezolana Mario García Arocha y Alfredo Cortina. En esa emisora comenzó a destacar como locutor suplente, demostrando un talento natural para la narración y la comunicación. Tras la desaparición de Estudios Universo, Gonzalo Veloz Mancera lo incorporó como locutor comercial de Ondas Populares, emisora que sería clave en su consolidación profesional.

A mediados de la década de 1940 obtuvo el certificado de locutor número 19, dando inicio a una vertiginosa carrera que lo llevó a convertirse en la voz emblemática del deporte venezolano. Contratado por Pablo Morales y Óscar “Negro” Prieto, “Pancho Pepe” se erigió como el principal narrador de Ondas Populares, acompañando con su estilo inconfundible los grandes acontecimientos deportivos de la época.

Su voz estuvo presente en momentos históricos: los inicios de la legendaria rivalidad entre Caracas y Magallanes, los campeonatos mundiales de beisbol amateur de 1944 y 1945, los partidos de exhibición de las Estrellas Negras encabezadas por Jackie Robinson en 1945, y las primeras temporadas de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. También narró los encuentros entre los Dodgers de Brooklyn y los Yankees de Nueva York disputados en el estadio Cerveza Caracas en 1947.

En 1948 protagonizó una de las transmisiones más recordadas de la radio venezolana, al relatar desde un avión la llegada de la famosa carrera Buenos Aires–Caracas. De aquella hazaña nació una frase inmortal que quedó grabada en la memoria colectiva: “¡Coooche a la vista!”. 

A partir de 1949 narró las incidencias de las primeras siete Series del Caribe, entre 1949 y 1955, consolidando aún más su prestigio internacional. Ese mismo año también fue quien relató el célebre jonrón de Willie Mays frente al lanzador zuliano del Magallanes, Ramón Monzant, en el estadio Universitario de Caracas.

Su versatilidad, potencia vocal, comentarios certeros y asombrosa rapidez para describir los hechos llamaron la atención de los directivos de la Cabalgata Deportiva Gillette, quienes le ofrecieron un contrato que impulsó definitivamente su proyección internacional. Allí compartió micrófonos con legendarios narradores latinoamericanos como el argentino Eloy “Buck” Canel —quien lo bautizó como “La Voz de América”—, el cubano Felo Ramírez y el venezolano Marco Antonio “Musiú” Lacavalerie. Junto a ellos narró Juegos de Estrellas, Series Mundiales de Grandes Ligas y el célebre “Juego de la Semana”.

Aunque destacó en múltiples disciplinas, fue en el boxeo donde se estrenó con la Cabalgata Deportiva Gillette, el 11 de febrero de 1949, al narrar la pelea por el título mundial del peso pluma entre el campeón Sandy Saddler y el retador Willie Pep. En 1950 alcanzó otro hito al convertirse en el primer venezolano en narrar un Mundial de fútbol, celebrado en Brasil, y en hacer de Ondas Populares la primera emisora del país en transmitir un evento de tal magnitud. Un año más tarde asumió la dirección de la revista Venezuela Deportiva y Cinematográfica, ampliando su influencia en el periodismo deportivo nacional.

En 1953, su inconfundible voz volvió a marcar un antes y un después al participar en la primera transmisión deportiva de televisión realizada en Venezuela, con motivo de la Serie Mundial de Beisbol Amateur disputada en el estadio Universitario de Caracas.

La muerte de “Pancho Pepe” truncó una carrera brillante, pero su legado permanece intacto. Su voz, su estilo y su pasión por el deporte lo convirtieron en un referente eterno de la narración deportiva y en una figura fundamental de la historia de la comunicación en Venezuela y en toda Hispanoamérica.

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