El 17 de junio de 2012 falleció en Caracas, a los 94 años de edad, Herman “Chiquitín” Ettedgui, una de las figuras más emblemáticas del deporte y del periodismo venezolano del siglo XX.
Por: Javier González
Su partida marcó el adiós a un verdadero protagonista de la vida deportiva nacional, cuya influencia se extendió por más de siete décadas en múltiples facetas del quehacer atlético y comunicacional del país.
Nacido el 31 de julio de 1917 en Puerto Cabello, estado Carabobo, Ettedgui fue el primer hijo varón de Carmen Aminta Landaeta y Alberto Ettedgui, y desde muy joven se destacó por su pasión por el deporte y su vinculación con los medios de comunicación.
La carrera de “Chiquitín” fue absolutamente polifacética: atleta, futbolista, pelotero, jugador de voleibol, golfista, narrador deportivo, cronista, diplomático, estadístico y promotor incansable del deporte venezolano. Participó activamente en disciplinas tan diversas como atletismo, ciclismo, tenis, squash, baloncesto, patinaje y ajedrez, aunque su deporte favorito fue siempre el beisbol.
Desde muy temprano se vinculó al periodismo, comenzando en 1936 en el diario Unidad Nacional y posteriormente integrándose a la sección deportiva del diario El Universal, donde llegó a ser jefe de la sección y trabajó con figuras destacadas de la crónica deportiva. En 1943 fue cofundador de Mundo Deportivo, la primera revista gráfica dedicada exclusivamente al deporte en Venezuela, un hito editorial que reflejaba su compromiso con la difusión deportiva.
Además de su labor periodística, “Chiquitín” jugó un papel fundamental en la organización y promoción del deporte en el país. Fue presidente del Círculo de Periodistas Deportivos (CPD), miembro fundador de la Asociación Venezolana de Periodistas y del Círculo de Periodistas Hípicos, y se desempeñó como comisario del Hipódromo La Rinconada.
Su trayectoria atlética también dejó huella: representó a Venezuela en eventos internacionales como los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1938, donde se destacó en atletismo, y participó activamente en equipos de fútbol y beisbol de alto nivel. Fue también presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) entre 1959 y 1960, consolidando su influencia en una de las disciplinas más populares del país.
Como comunicador, Ettedgui fue pionero en televisión, conduciendo espacios como Carrusel deportivo, Espectaculares Deportistas y Variedades Deportivas, que marcaron época en la década de 1950 y siguientes. Su característica frase de saludo en televisión, “¡Buenas tardes, amigos! ¡Y gracias por no fumar!”, se convirtió en un sello personal inolvidable para generaciones de espectadores.
Por su enorme contribución al deporte venezolano, Herman “Chiquitín” Ettedgui fue exaltado en 1989 al Salón de la Fama del Deporte Nacional, posteriormente ingresó al Salón de la Fama del Beisbol Venezolano en 2005, y en 2009 fue distinguido como Ciudadano Deportivo del Año por el Círculo de Periodistas Deportivos, entre numerosos otros reconocimientos que celebraron su legado.
Su vida fue un testimonio de entrega, pasión por el deporte y dedicación al periodismo, convirtiéndolo en una figura insigne que ayudó a construir y narrar la historia deportiva de Venezuela durante gran parte del siglo XX.