Pionero del Básquet femenino en Venezuela

Numa Pompilio Parra Castro es una de las figuras más relevantes y, a la vez, menos reconocidas del deporte venezolano de comienzos del siglo XX.

Por: Javier González

Nacido en Capacho, estado Táchira, el 17 de abril de 1886, fue sobrino materno del general Cipriano Castro, presidente de la República entre 1899 y 1908, e hijo del general Evaristo Parra y de María Nieves Castro Ruiz. Fue el mayor de cuatro hermanos.

Parra Castro pertenece al grupo de los grandes “ilustres desconocidos” de la historia deportiva nacional. Su versatilidad fue excepcional: practicó beisbol, baloncesto, fútbol y atletismo; además, se desempeñó como umpire, mánager, dirigente, promotor deportivo y director de deportes, cargo que ocupó en la gobernación del estado Falcón entre 1944 y 1945.

Tras el derrocamiento de su tío en 1908, se trasladó con su familia a los Estados Unidos. Allí estudió medicina durante dos años en la Universidad de Niágara y posteriormente cursó ingeniería en la Academia Adelphi —hoy Universidad Adelphi—, donde se graduó en 1914. En 1911 hizo historia al convertirse en el primer latinoamericano en integrar los equipos de baloncesto (campeón ese año) y béisbol de dicha institución. Ese mismo año fue también el primer venezolano en competir en una prueba de velocidad (100 metros planos) en el Madison Square Garden de Nueva York.

Al culminar sus estudios, recorrió varios países de América Latina y el Caribe, ejerciendo como ingeniero en Colombia, México, Puerto Rico y República Dominicana. En este último país mantuvo una intensa actividad como promotor deportivo y dirigente, lo que le valió ser designado mánager de los Leones del Escogido en la temporada de 1921, una de las franquicias más emblemáticas del béisbol caribeño.

En 1929 regresó a Venezuela e ingresó al Ministerio de Obras Públicas (MOP), sin abandonar su vocación deportiva. En Caracas, junto a otros promotores y a la periodista Luisa Martínez, fundó Nosotras, uno de los primeros equipos femeninos de baloncesto del país, convirtiéndose así en pionero del básquet femenino en Venezuela. Entre 1930 y 1934 alternó su labor como entrenador de baloncesto con la de umpire en la pelota de primera división capitalina.

Durante esos años también introdujo el baloncesto en la ciudad de San Cristóbal, ampliando el alcance de esta disciplina en el occidente del país. En enero de 1936 formó parte, como vocal, de la directiva fundadora del Comité Olímpico Venezolano (COV).

En 1942 se estableció en Coro, donde dos años más tarde asumió la Dirección de Deportes del estado Falcón. Durante su gestión se construyeron estadios y canchas para la práctica del béisbol, baloncesto, fútbol, voleibol y atletismo, dejando una huella duradera en la infraestructura deportiva regional.

Numa Pompilio Parra Castro falleció probablemente en Coro, alrededor del año 1950. Su legado como deportista, dirigente y, especialmente, como precursor del baloncesto femenino en Venezuela, merece un lugar destacado en la memoria histórica del deporte nacional.

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