El puente de Angostura fue el primer viaducto construido sobre el río Orinoco. Además de haber sido un paradigma para América del Sur, su construcción permitió comunicar al estado Bolívar con el resto de Venezuela, favoreciendo así el desarrollo económico de la Región Guayana, geografía esencial para la industrialización del país en pleno siglo XX.
Por: Andrea Agrifoglio
La inauguración del Angostura: el mundo como testigo
Las obras del puente de Angostura iniciaron formalmente el 19 de diciembre de 1962, cuando el entonces presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, puso la primera piedra de la construcción. Sin embargo, no fue hasta el 6 de enero de 1967 que el presidente en funciones para ese año, Raúl Leoni, lo inauguró.
Además del mandatario Leoni y su esposa, Menca de Leoni, también asistieron a la inauguración del puente Angostura el ministro venezolano de Obras Públicas de ese momento: Leopoldo Sucre Figarella, y sus similares de México, Ecuador, Trinidad y Tobago, Perú y Barbados; testigos del que resultaría ser —por casi 40 años— el único puente sobre el vertiginoso río Orinoco.
Como parte del protocolo de inauguración, el presidente Leoni recorrió en vehículo el puente de extremo a extremo, acompañado por la primera dama y su ministro de obras; seguido por cientos de venezolanos que acudieron a la inauguración del puente.


Un referente colgante para Suramérica
El puente de Angostura se eleva entre 41 y 57 metros por encima del río Orinoco, dependiendo del nivel que alcance su caudal entre el límite mínimo y el máximo. Su estructura, con un ancho de 16 metros, una longitud de 1.7 kilómetros de inicio a fin y dos torres centrales que alcanzan los 119 metros de alto, se ubica a cinco kilómetros de Ciudad Bolívar, conectando al estado Anzoátegui con Bolívar, desde Playa Blanca hasta Punta Chacón respectivamente.
Para construir el viaducto, se destinó la parte más angosta del río Orinoco —de allí su nombre—. La elección de este tramo específico para el desarrollo de la obra no fue por casualidad; la decisión se respaldó en argumentos técnicos, geológicos, económicos e históricos.
En plenos años sesenta, levantar un puente sobre uno de los ríos más caudalosos implicó un desafío. Al escoger la parte más angosta del Orinoco, de 1.2 kilómetros de ancho, los ingenieros determinaron que el tramo que quedaría en suspensión sería de 712 metros de largo; medida permitida dentro de los lineamientos establecidos para la época.
En caso de haber seleccionado un tramo más ancho, el puente no se hubiera podido levantar a causa de la tensión y el peso de los cables de acero que sostienen la estructura; se habría requerido la construcción de bases adicionales en medio del Orinoco, algo casi imposible dado la profundidad y fuerza del cauce. De haberlo hecho, el costo del viaducto hubiese incrementado considerablemente para una obra cuya inversión comprendió 178 millones de bolívares, equivalentes a 35 millones de dólares para la fecha —presupuesto que superó el puente Orinoquia, segundo sobre el Orinoco, construido en 2006—.
Una vez que las firmas Precomprimido, Constructora América y American Bridge Company finalizaron la construcción, el Angostura recibió las visitas de diferentes especialistas provenientes del mundo entero, con el objetivo de estudiarlo a causa de todas las limitaciones técnicas que implicaba su materialización. Al inaugurarse, pasó a ser el puente colgante más largo de todo el continente y el noveno más largo del planeta.
Un camino hacia la industrialización de Venezuela en el siglo XX
Antes de elevarse el puente de Angostura, el río Orinoco comprendía un obstáculo para el desarrollo de la Región Guayana, pues solo era posible establecer conexión entre Bolívar y Anzoátegui mediante ferrys y chalanas, que comprendían tiempos de espera prolongados y entorpecían el flujo comercial del estado Bolívar. Este lento sistema fluvial resultaba insuficiente para sostener el naciente boom siderúrgico, hidroeléctrico y mineral que se gestaba en el sur. Razón por la cual, aquella nueva estructura colgante representaba el eslabón definitivo para integrar la riqueza productiva de Guayana —basada en la extracción de hierro, bauxita, oro y diamantes— con los grandes mercados del centro y norte de Venezuela.
En este sentido, el puente colgante de Angostura representó para la Venezuela de 1967 más que un referente mundial en el ámbito de la arquitectura y la ingeniería civil; fue —durante 39 años— la única pieza que permitió comunicar la Región Guayana con el resto de la Nación, impulsando la economía del país a través de la industria y el comercio de minerales naturales de alto valor, abundantes en la geografía guayanesa.

