El capítulo “Hotel Caracas Hilton”, escrito por Gabriela Rojas, forma parte del libro Caracas 455: memorias de una ciudad perdida, perteneciente a la colección Patrimonio. El libro se encuentra disponible para su descarga gratuita en la Biblioteca Digital Banesco.
El otrora Hotel Caracas Hilton ha vivido muchas vidas. Tuvo una juventud plena de socialité, llena de lujos, brillos y estrellas. Tanto las que coronaban su entrada y le daban el máximo estatus en la hotelería, como las que llegaban a sus habitaciones, salones y espacios exclusivos a formar parte de lo que una vez se consideró «la crema y nata» capitalina.
Su identidad siempre fue nocturna. Esa enorme estructura de 120 metros y 36 pisos ubicada en pleno corazón cultural de la ciudad contaba con el privilegio de lo panorámico, un lugar para ver y dejarse ver.
Su historia está impregnada de música por el Teatro Teresa Carreño, su célebre vecino con el que está unido casi umbilicalmente por una pasarela que los hace parte de un mismo paseo. Pero también porque en sus 38 salones, bares y área de piscina se hicieron veladas irrepetibles.
Uno de sus epicentros fue el Gran Salón: el lugar de bienvenida de quienes marcaban el mambo en la década de los años sesenta, Celia Cruz y Tito Puente. El cantante Stevie Wonder inauguró 1970 con un lleno de tres fechas consecutivas el 8, 9 y 10 de enero. Y The Supremes lo cerraron con cuatro presentaciones el 9, 10, 11 y 12 de diciembre.
Entre 1970 y 1980, Raphael figuró como una de las estrellas más rutilantes que se presentaba con frecuencia en el Gran Salón. Así mismo, Rocío Dúrcal, Juan Gabriel, Julio Iglesias y Paloma San Basilio tuvieron llenos totales de convocatoria en esta sala.
El pianista Richard Clayderman abarrotó dos veces el Gran Salón, en mayo de 1982, con una orquesta de 18 músicos para celebrar el Día de las Madres.
A finales de los años ochenta, la sensación de los ídolos juveniles generaba congestionamiento en los alrededores del hotel solo por el anuncio de dos presentaciones: Luis Miguel en mayo de 1989 y Emmanuel en noviembre. Y la década del 2000 arrancaba con un concierto que imperceptiblemente marcaba el fin de una era: Air Supply llenaba a todo dar su única fecha, en noviembre de 2001.
Una segunda vida lo mantuvo en el radar luego de que pasó por una transición, que en 2010 lo convirtió en el Hotel Alba Caracas, emblema de la cadena Venetur, administrada por el Ministerio de Turismo. Su ubicación privilegiada hacía que la variopinta escena underground caraqueña subiera hasta el piso 15 a disfrutar del sui géneris bar La Cota 880. Muchos bares, mucha fiesta, muchos amaneceres persistieron hasta 2013, cuando se precipitó el declive que venía, propio de quien exige una vida de alto mantenimiento, pero no destina presupuesto para ello.
De a poco, el Alba Caracas se fue vaciando y toda estrella perdió su brillo.