El béisbol está lleno de curiosas jugadas y momentos que desafían la lógica. En la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) se han registrado casos que parecen sacados de un manual de estrategia inesperada.
Por: Javier González / Carlos Figueroa Ruiz
El béisbol está lleno de curiosas jugadas y momentos que desafían la lógica. En la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) se han registrado casos que parecen sacados de un manual de estrategia inesperada.
Un ejemplo ocurrió el 30 de diciembre de 1998, cuando el zurdo Alejandro Bracho se acreditó el triunfo sin lanzar una sola pelota al home plate. Entrando a relevar en el décimo tercer episodio, con dos outs y corredores en primera y tercera, Bracho sorprendió al corredor de la inicial con un movimiento rápido y cerró el inning sin permitir anotaciones. Inmediatamente después, en el cierre de esa 13° entrada, los Cardenales de Lara dejaron en el terreno a las Águilas del Zulia, y Bracho se convirtió en el pitcher ganador. Este hecho fue apenas la segunda vez que algo así sucedía en la LVBP.
Otro caso notable ocurrió el 23 de octubre de 1993, cuando el novato William Carmona, de Petroleros de Cabimas, hizo su debut profesional en circunstancias similares. Entrando a relevar en el séptimo inning, con el juego empatado 6-6 y corredor en primera, Carmona se preparaba para lanzarle a José Monzón de los Tiburones, pero optó por sorprender al corredor Harry Guánchez, logrando el último out de la entrada.
En el octavo inning, Cabimas anotó dos carreras para tomar ventaja 8-6, y Travis Willis se encargó de preservar el triunfo. De manera insólita, esa sería la única victoria de Carmona en su corta carrera de dos temporadas en la LVBP.
Por su parte, Alejandro Bracho tuvo una trayectoria más larga: en 1996 jugó con tres equipos diferentes de la categoría “A” en el sistema de sucursales de los Yankees de Nueva York; entre 1995 y 2002 jugó 6 campañas en la LVBP con Tigres, Cardenales, Pastora y Águilas dejando un récord de 3-7 en 64 juegos, con 3 salvados y efectividad de 3.87; en 1999 probó suerte en la liga de Taiwán con el equipo Brother Elephants de Taipei y en 8 juegos como relevista dejó efectividad de 3.38. Sus últimas actuaciones en el exterior se registraron en los años 2000 y 2001 en Estados Unidos con equipos independientes de la Frontier League. Sin embargo, aquel triunfo “sin lanzar” con los pájaros rojos de su natal Barquisimeto, finalizando el año 1998, queda como una de las anécdotas más curiosas de la historia del béisbol venezolano.