Historias de Cronopios y famas

Publicado : 20 Julio, 2015

Categoria : Sin categoría

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Por: Michelle Roche

@michiroche

Una de las colecciones de cuentos más célebres del idioma castellano, Historias de cronopios y famas tiene más de medio siglo de publicada y constituye una de las obras centrales de la bibliografía del argentino Julio Cortázar.

El libro creó para la literatura universal tres grupos de personajes en los que cabe la humanidad entera: los cronopios, los famas y los esperanzas. En las entrevistas sobre el tema, el autor de Rayuela (1963) comparaba a los cronopios con los poetas y los antisociales, los soñadores que viven al margen de las cosas. Como se imaginará el lector, los famas eran los individuos civilizados: los gerentes de bancos, los abogados, los administradores; es decir: la gente formal que defiende un orden. Las esperanzas eran personajes intermedios, que están un poco a mitad de camino, y sometidas a las influencias de los otros dos grupos. Léase, por ejemplo, cómo describe el autor una comida entre cronopios, famas y esperanzas, una tarde que les acompaña para un almuerzo un profesor de lenguas y que el cronopio acaba de inventar “un termómetro de vidas”, en el cuento titulado “Almuerzo”: “Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infra-vida, la esperanza para-vida, y el profesor de lenguas inter-vida. En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente super-vida, pero más por poesía que por verdad. A la hora del almuerzo este cronopio gozaba en oír hablar a sus contertulios, porque todos creían estar refiriéndose a las mismas cosas y no era así. La inter-vida manejaba abstracciones tales como espíritu y conciencia, que la para-vida escuchaba como quien oye llover, tarea delicada. Por supuesto la infra-vida pedía a cada instante el queso rallado, y la super-vida trinchaba el pollo en cuarenta y dos movimientos, método Stanley-Fitzsmmons. A los postres las vidas se saludaban y se iban a sus ocupaciones, y en la mesa quedaban solamente pedacitos sueltos de la muerte”.

Más que cronopios. Si bien la parte más extensa del libro es la que corresponde a las anécdotas de los homúnculos, la publicación consta de otras tres partes: “Manual de instrucciones”, “Ocupaciones raras” y “Material plástico”. La primera consta de nueve microcuentos que reproducen instrucciones para cantar, llorar y tener miedo, y otras tan insólitas como para subir una escalera o dar cuerda a un reloj: “No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj”, escribe Cortázar.

En la segunda parte se congregan ocho textos sobre anécdotas extravagantes de la vida humana, como un grupo de personas que hacen de “posatigres”, literalmente eso: hacen a los tigres posarse. En “Material plástico” el tema son las relaciones entre la gente en su vida cotidiana. El libro se publicó en 1962, un año antes de la novela que hizo célebre a Cortázar, Rayuela y colocó a su autor entre las referencias obligadas de la literatura en castellano.

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