El Hotel Majestic: oasis de la Caracas de los 30′

Publicado : 28 noviembre, 2016

Categoria : Sin categoría

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Por José Pulido (@josepulido2015)

Todos estos datos son más conocidos hoy que nunca, porque en Internet se ha escrito con belleza y entusiasmo, la historia del hotel que fue sensación en Caracas entre 1930 y 1949.El hotel Majestic era como un oasis para el paseo de los caraqueños. Los que tenían dinero entraban y los demás, que siempre son mayoría, lo veían desde afuera. Tenía una belleza exterior tan interesante como la interior.banesco-blog-hotel_majestic-1933

En el segundo piso de este hotel se alojó Carlos Gardel en 1935, unos dos meses antes de su muerte. Gardel cantó en Caracas y en Maracay. El general Juan Vicente Gómez lo aplaudió y le regaló varias morocotas. En el Majestic nunca se imaginaron que su botones y telefonista, Aquiles Nazoa, sería tan inmortal como Gardel. El poeta y humorista  Aquiles Nazoa trabajó en el Majestic dos años, de 1932 a 1934. Si hubiese trabajado un año más, habría conversado con Gardel. Aldemaro Romero fue el pianista que alegró el hotel Majestic durante el año 1942. Tampoco adivinaron que Aldemaro sería un ícono musical.

No está muy claro si el hotel lo diseñó Manuel Mujica Millán y lo construyó Eloy Pérez Alfonzo o si llamaron a Mujica Millán después de construido para que lo rediseñara.  Eloy Pérez Alfonzo, hermano del padre de la Opep, fue uno de los más destacados y creativos narradores hípicos de América Latina. Lo conocían como Mister Chips y en la historia hípica de Venezuela es un capítulo luminoso.

aquiles-nazoaEl hotel Majestic se comenzó a construir en 1927 y se inauguró en 1930.Fue el primer hotel con agua caliente y escalera mecánica que hubo en Caracas y el primer edificio con ascensores: toda una novedad.

Era muy europeo: tenía un café con toldos y enfrente bullía el Teatro Municipal. En su cúpula lucía un ángel tocando una trompeta. Rodolfo Izaguirre describió el inolvidable momento del año 1949 cuando demolieron el Majestic y se desplomó el ángel.

“¡Lo vi caer cuando la arremetida de una bola gigantesca derrumbó el hotel! Estaba seguro de que, antes de caer, tocaría por última vez su trompeta para significar que se sacrificaba en aquel estrépito de escombros solo para hacer posible el comienzo de una modernidad urbana intensamente anhelada por los caraqueños, ¡pero no lo hizo! Para mi gran desconsuelo, su caída y el derrumbe de la elegante majestuosidad del Majestic marcaron el final de la inocencia que vivía en mí, protegida por aquella deidad musicante que no reaparecería nunca más en la ciudad”.

Alberto Adriani, uno de los más asombrosos y promisorios venezolanos, había sido nombrado ministro de Hacienda el 29 de abril de 1936.  Y de una vez inspiró y respaldó la creación del Banco Central de Venezuela, de la Contraloría; la puesta en marcha del Impuesto sobre la Renta y de las reivindicaciones del Estado sobre la riqueza del subsuelo. El 10 de agosto de 1936, el joven ministro, que apenas tenía cuatro meses en el ministerio de Hacienda, murió mientras dormía en su habitación del hotel Majestic, donde estaba residenciado.

 

 

 

 

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